El dato que explica todo
De una población de pulgas, alrededor del 5% son adultos sobre el animal. El otro 95% son huevos, larvas y pupas repartidos en alfombras, grietas del piso, la cama de la mascota y los rincones donde se acuesta.
Con la garrapata pasa algo parecido: la hembra se llena, se deja caer y pone miles de huevos en una grieta del muro o del piso. Por eso una casa puede seguir infestada aunque la mascota ya esté tratada.
Por qué hacen falta dos o tres aplicaciones
La pupa es una fase resistente: dentro de su capullo sobrevive a los productos convencionales y puede esperar semanas antes de emerger, activada por la vibración y el calor de alguien caminando cerca.
Por eso el esquema serio son dos o tres aplicaciones separadas unas dos semanas: la primera baja a los adultos, las siguientes alcanzan a los que fueron emergiendo. Quien le prometa resolverlo en una sola visita no conoce el ciclo, o lo conoce y prefiere no mencionarlo.
Lo que tiene que pasar el mismo día
El tratamiento de la casa y el de la mascota van coordinados. Si trata la casa y no al animal, el animal vuelve a sembrarla; si trata al animal y no la casa, las pupas del piso lo vuelven a infestar.
El producto para la mascota lo indica un veterinario, no un fumigador — nosotros no damos indicaciones veterinarias. Pero sí coordinamos que las dos cosas caigan el mismo día, que es lo que hace la diferencia.
Lo que usted hace y multiplica el resultado
Aspirar a fondo antes de cada aplicación —incluidos zócalos, debajo de muebles y grietas— y tirar la bolsa afuera de inmediato. La aspiradora, además de retirar huevos y larvas, provoca que las pupas emerjan y queden expuestas al tratamiento.
Lavar con agua caliente la cama de la mascota y los textiles donde duerme.
Patio y jardín
En Mérida la reinfestación desde el patio es lo normal: la garrapata sobrevive en grietas de albarrada, bajo hojarasca y en zonas de sombra. Un tratamiento que solo cubre el interior deja el reservorio intacto.