Qué hace la nebulización y qué no
Dispersa gotas muy finas de insecticida que quedan suspendidas y alcanzan al mosquito adulto en vuelo o posado en la vegetación. El efecto es inmediato y visible, y por eso es el servicio que más se pide.
Lo que no hace: tocar las larvas. Cada recipiente con agua estancada del terreno sigue produciendo adultos nuevos, y en una semana la población vuelve a subir. Nebulizar sin tratar criaderos es pagar por una semana tranquila.
Dónde están los criaderos que casi nadie revisa
Platos de macetas. Cubetas y tambos destapados. Llantas viejas. Canaletas tapadas con hojas. Tinacos y cisternas sin sellar. Bebederos de mascota. Floreros. Piletas y albercas fuera de servicio. Huecos de albarrada donde se junta agua. Y el clásico: cualquier cosa que lleve meses en la azotea.
A un mosquito le basta el agua que cabe en una tapa de refresco. No hace falta un charco.
Cómo se combina bien
Primero eliminar y tratar criaderos —vaciar, tapar, o aplicar larvicida donde el agua tiene que quedarse, como una cisterna—. Después nebulizar para bajar de golpe a los adultos. Y repetir la nebulización según la presión de la zona.
En temporada de lluvias, de junio a noviembre, un esquema quincenal o mensual sostiene el resultado. Fuera de temporada suele bastar con menos.
Cuándo tiene sentido pedirlo
Antes de un evento al aire libre: la nebulización se hace unas horas antes y el patio queda utilizable. En una casa con jardín grande o cerca de terreno baldío. Y en cualquier propiedad donde ya hubo un caso de dengue en la cuadra.
Si su caso es un evento con fecha, dígalo al pedir la inspección: cambia el momento de la aplicación.
Sobre el dengue
No hacemos afirmaciones de salud pública ni sustituimos a la autoridad sanitaria. El control del vector en un domicilio es una medida razonable y complementaria, no una garantía. Si hay un caso confirmado en su casa o en la cuadra, repórtelo a los servicios de salud de Yucatán.