Los cinco factores, en orden de peso
Qué plaga. Es el factor que más manda. Una nebulización de patio y una exclusión de murciélagos con sanitización no están en el mismo universo de precio, ni de trabajo.
Superficie y complejidad. No son metros cuadrados: es cuántos puntos hay que tratar. Una casa con jardín, albarrada y dos patios da más trabajo que un departamento del mismo tamaño.
Método. Gel cebo y estaciones cuestan más por visita que una aspersión, y funcionan mejor donde corresponde. El barato aplicado donde no toca termina siendo el caro.
Acceso. Un plafón al que hay que entrar, una azotea sin escalera fija, un entrepiso cerrado. Encarece por horas de trabajo, no por producto.
Frecuencia. Una visita única siempre cuesta más por visita que un esquema recurrente. Si el problema es de presión constante, el recurrente además funciona mejor.
Por qué desconfiar de un precio por teléfono
Un número cerrado sin haber visto el lugar solo puede ser dos cosas: inflado para cubrirse de lo que no sabe, o un ancla baja que se va a ajustar al alza durante el trabajo. Las dos le cuestan.
La única cotización que vale es la que viene después de ver, y viene por escrito.
Lo que debe traer una cotización seria
La plaga objetivo identificada. El método y el producto, con su registro sanitario. Las áreas cubiertas. El número de visitas incluidas y en qué plazo. El tiempo de reingreso si aplica. Y la garantía, con su vigencia y qué la invalida.
Si falta el número de visitas, casi siempre es porque son menos de las que hacen falta.
Cómo lo hacemos nosotros
No cotizamos el tratamiento y no cobramos por la inspección. Le decimos qué tiene y qué tan extendido está, y el precio se lo da directamente la empresa asignada, por escrito, después de haber visto el lugar.
Si quiere comparar, el diagnóstico le sirve para pedir dos o tres cotizaciones sobre la misma base. Eso es lo que hace que sean comparables.